En una operación militar que se extendió por más de cuatro horas de combates, tropas del Ejército Nacional lograron desmantelar un importante depósito clandestino de armas y explosivos perteneciente a la Coordinadora Nacional Ejército Bolivariano, estructura vinculada a la disidencia de la Segunda Marquetalia. El operativo se desarrolló en el corregimiento El Sinaí, zona rural del municipio de Argelia, en el departamento del Cauca.
El hallazgo no solo representa la incautación de un voluminoso arsenal, sino un golpe directo a la capacidad operativa y logística de uno de los grupos armados que mantienen inestabilidad en el suroccidente colombiano. De acuerdo con información oficial, el lugar funcionaba como centro de almacenamiento y distribución de material bélico hacia redes ilegales que operan en Valle del Cauca, Cauca y Nariño.
Un arsenal con capacidad ofensiva significativa
Durante la intervención fueron decomisados 12 fusiles, un fusil lanzagranadas, casi 3.000 cartuchos de distintos calibres, cuatro armas cortas, 42 proveedores, cuatro granadas, drones, equipos tecnológicos y material de comunicaciones. Las autoridades subrayaron que el uso de drones evidencia una evolución en las tácticas del grupo, incorporando herramientas de reconocimiento y potencial ataque que incrementan el riesgo para la Fuerza Pública y la población civil.
La magnitud del material incautado sugiere que el depósito no cumplía una función secundaria, sino que era una pieza central dentro del engranaje logístico de la estructura conocida como Diomer Cortés, al servicio de alias “Diomedes” o “Chichico”, uno de los cabecillas señalados de coordinar acciones armadas en la región.
Según el Ejército, esta acción constituye el primer golpe estratégico contra esta estructura en los últimos seis meses, afectando directamente su capacidad de ejecutar atentados y sostener confrontaciones armadas.
Coordinación interinstitucional y capacidades aéreas
El éxito de la operación fue atribuido a la articulación entre Ejército, Policía Nacional y la Fuerza Aeroespacial Colombiana, cuya participación permitió el despliegue de capacidades especializadas y apoyo aéreo en un terreno de alta complejidad geográfica y presencia histórica de actores armados ilegales.
Fuentes militares destacaron que la neutralización de este centro logístico evita la materialización de acciones terroristas que, según inteligencia, estaban dirigidas tanto contra instalaciones de la Fuerza Pública como contra comunidades civiles.
El Cauca, epicentro de la disputa armada
El departamento del Cauca continúa siendo uno de los principales escenarios de confrontación entre grupos armados ilegales y el Estado. Su ubicación estratégica, corredores de movilidad y economías ilícitas lo convierten en territorio disputado.
La violencia no se limita a Cauca. Valle del Cauca y Nariño también enfrentan presiones constantes de estructuras armadas que buscan expandir control territorial y mantener economías criminales. En noviembre pasado, el alcalde de Suárez, César Libardo Cerón, calificó como “insostenible” la situación de orden público en su municipio, denunciando ataques recurrentes que afectan directamente a la población civil.
“Cada fin de semana tenemos ataques permanentes”, advirtió en su momento el mandatario local, reflejando la sensación de vulnerabilidad que persiste en varias comunidades del suroccidente.
Un mensaje en medio de la tensión regional
Más allá de la incautación, la operación envía un mensaje sobre la disputa por el control territorial en una región donde confluyen intereses estratégicos y economías ilícitas. El debilitamiento logístico de la Estructura Diomer Cortés podría traducirse en una reducción temporal de su capacidad ofensiva; sin embargo, expertos en seguridad advierten que estas organizaciones tienden a reorganizarse rápidamente si no se consolidan acciones integrales de presencia estatal.
El reto no es únicamente desmantelar depósitos o neutralizar cabecillas, sino garantizar estabilidad sostenida, inversión social y control territorial permanente en zonas históricamente afectadas por el conflicto armado.
Por ahora, el operativo en El Sinaí representa un golpe contundente a una red armada que pretendía fortalecer su capacidad de acción en tres departamentos estratégicos. La evolución del panorama dependerá de la continuidad de las operaciones y del impacto que estas logren en la estructura financiera y territorial de la organización.

