Un delicado episodio de seguridad interna mantiene en alerta a las autoridades militares y civiles del país tras la desaparición de 46 armas de fuego que se encontraban bajo custodia del Ejército Nacional en Barranquilla. El hecho ocurrió en las instalaciones del Batallón de Apoyo y Servicios para el Combate, adscrito a la Segunda Brigada, ubicado en el norte de la capital del Atlántico.
El armamento había sido incautado previamente en operativos contra grupos armados ilegales y permanecía almacenado como material decomisado. Sin embargo, durante una verificación interna se detectó que las armas ya no se encontraban en el lugar asignado, lo que llevó a activar de inmediato los protocolos de seguridad y control establecidos por la institución.
De acuerdo con información conocida por SEMANA a través de fuentes judiciales, la desaparición del arsenal derivó en la apertura de investigaciones tanto en el ámbito penal como disciplinario, dirigidas a establecer posibles responsabilidades entre los integrantes del Ejército que tenían a su cargo la custodia y administración del material.
El Ejército Nacional confirmó oficialmente lo sucedido mediante un comunicado de prensa, en el que señaló que, una vez se tuvo conocimiento de la presunta pérdida, se procedió a presentar las denuncias correspondientes ante la Justicia Penal Militar y la Fiscalía General de la Nación. Paralelamente, se iniciaron procesos administrativos y disciplinarios internos para esclarecer las circunstancias en las que ocurrió el hecho.
“La unidad activó de manera inmediata los protocolos de seguridad y control interno”, indicó la institución, al precisar que las investigaciones buscan determinar si hubo negligencia, fallas en los procedimientos o posibles actos irregulares por parte del personal involucrado.
Como parte de las actuaciones adelantadas, varios uniformados fueron llamados a rendir interrogatorio y se les practicaron pruebas de poligrafía. Estas diligencias están siendo coordinadas por la Inspección General del Ejército, que asumió la conducción de los procesos internos de verificación y control.
La desaparición de estas armas ha generado una fuerte preocupación entre las autoridades locales y departamentales, debido al riesgo que representa que este material bélico pueda terminar en manos de organizaciones criminales que operan en Barranquilla y otras zonas del Atlántico.
En la región hacen presencia estructuras delincuenciales como Los Costeños, Los Pepes y el Clan del Golfo, organizaciones que se disputan el control de economías ilegales relacionadas con el narcotráfico, las extorsiones y el microtráfico. Estas disputas han sido señaladas como una de las principales causas del aumento de hechos violentos, entre ellos homicidios selectivos, ataques armados y amenazas contra comerciantes y transportadores.
Ante este panorama, las autoridades reforzaron los esquemas de vigilancia y mantienen un seguimiento permanente para evitar que las armas desaparecidas sean utilizadas en acciones criminales. Al mismo tiempo, se busca establecer si la pérdida del arsenal está relacionada con fallas en los sistemas de almacenamiento o con una posible red de corrupción interna.
El Ejército reiteró su compromiso con la transparencia institucional y aseguró que colaborará plenamente con los entes judiciales para esclarecer lo ocurrido y adoptar las medidas correctivas que sean necesarias. Mientras avanzan las investigaciones, el caso se mantiene bajo reserva y continúa siendo objeto de seguimiento por parte de los organismos de control.

